¿Cómo es?

La infinidad en el número de interpretaciones no permite validar un razonamiento por la vía de comprobar que todas las interpretaciones que hacen verdaderas las premisas también hacen verdadera la conclusión. A pesar de esta adversidad, sí que es posible utilizar esta vía para demostrar que un razonamiento es formalmente inválido. El proceso para buscar un contraejemplo es el siguiente:

  1. Se comienza con el menor dominio posible (D = {1}) y todas las interpretaciones que se puedan construir con éste.
  2. Se repite el proceso añadiendo cada vez un elemento más al dominio.

Si el razonamiento es inválido, se acabará encontrando el contraejemplo que se buscaba. Contrariamente, si el razonamiento es correcto, el proceso continuará indefinidamente*, cada vez con dominios de más elementos, sin encontrar nada. Esto hace que el procedimiento se tenga que reservar para encontrar contraejemplos de razonamientos que se saben inválidos o de los cuales se tienen sospechas fundadas de invalidez.